Finalmente ganó Trump y ahora todos podemos salir a explicar lo que nadie consideró antes.

La campaña en contra fue sin igual. Todos los medios y hasta nuestro País institucionalmente en boca de la Canciller, pidieron el voto por Clinton, lo que habla de que dicha actitud ha respondido a un pedido desesperado del gobierno de Estados Unidos que, viendo lo que nosotros no veíamos, hizo que todos jugarán con las cartas sobre la mesa.

No diré que estaba seguro que ganaría Trump pero verán que si lo manifesté a mis amigos durante el viaje y dejé la puerta abierta en el artículo que escribí hace dos días, porque la gente viene votando en contra de lo que le quieren imponer; porque también en Estados Unidos hay crisis institucional y los partidos políticos son cotos cerrados.

Diría que tanto Trump como Macri ganaron sin partidos políticos y sin que la gente los vote a ellos, sino en contra de los que están o estaban. Y esta es los señal que hay que tomar. La gente reclama otra cosa.

Resulta ahora que nuestro País tendrá que reacomodar el discurso innecesario e imprudente de haberse metido en política interna de otro país y encima para perder.

Se abre al mundo un nuevo tiempo para ver si Trump es el que dijeron que era o es el otro que a las 3 de la mañana dijo que se necesita una reconciliación; que Estados Unidos le debe gratitud a los Clinton; que buscará alianzas y no conflictos. Tiene la mayoría en ambas cámaras pero no lo votó su partido. Lo votó la gente.

Entendámoslo: estamos atravesando un proceso mundial de cambio institucional. Una cosa se rompe y otra cosa se está armando. Sólo que no estamos seguros de como será hasta que pase algún tiempo.

img_2740

Deja un comentario