Desde el pasado jueves me encuentro en Ecuador, donde este domingo 19 se desarrollarán las elecciones para elegir Presidente y Vicepresidente del país, como así también Legisladores, llamados aquí “Asambleístas”.

Actualmente, y desde hace 10 años, gobierna Rafael Correa quien, impedido por la Constitución a postularse luego de cumplir su segundo período, apoya la fórmula del partido Alianza País, integrada por Lenin Moreno como Presidente y Jorge Glas como Vicepresidente.

Si uno recorre la historia política de Ecuador deberá convenir que la gestión de Correa es la mejor para su pueblo y el país en muchos años, aún con críticas importantes que se le pueden hacer.

Logró estabilizar la política ya que hasta su arribo al poder no duraban los gobiernos, generó cambios muy positivos y sustanciales en educación y también en atención de la salud, construyó usinas eléctricas en un país que tenía cortes diarios y hoy excede en mucho su consumo, autopistas, etc. Todo ello permite concluir en una gestión que sobresale en muchos años de historia de este pueblo.

No obstante lo dicho, en base a la impresión que surge de las reuniones mantenidas y la información recogida, es muy probable que su candidato gane la primera vuelta y pueda perder en la segunda.

La fortaleza de la fórmula presidencial radica en el hecho de representar al gobierno de Rafael Correa, pero presentan como debilidad que el Vicepresidente es considerado un corrupto y muchos creen que será el verdadero poder, ya que el candidato a Presidente tiene una discapacidad ambulatoria que lo limita en el trabajo.

El sistema ecuatoriano requiere el 50 % de los votos para que no haya segunda vuelta, o el 40% de votos y 10 puntos de diferencia respecto del segundo.

En mi opinión Alianza País logrará poco más del 30% de los votos.

Creo que esto es posible porque no están exentos de los vientos de cambio que atraviesa el mundo político.

Se percibe la misma sensación que la elección argentina entre Scioli y Macri (aunque deba agregar que Scioli carecía de mérito alguno).

Los rivales del oficialismo son dirigentes que representan la oligarquía del poder económico en un caso, y en el otro una incipiente burguesia con una conformación social transversal.

Ecuador, recordemos, tiene como moneda el dólar desde hace casi 20 años, situación a la que no fue ajena nuestro inefable Domingo Cavallo.

Frente a las contras que esto puede significar, como la pérdida de competitividad frente a los paises más fuertes, esto permite no tener inflación y gozar de estabilidad económica a punto que la población defiende mantener esa moneda.

La sociedad en general es conservadora, religiosa, nacionalista, tradicional. No aparecen temas vinculados a derechos humanos, transexuales, aborto, etc. Podríamos decir que prima un concepto liberal tradicional.

Votan con boleta única para cada categoría.

El voto es obligatorio entre los 18 años y los 65 años, y optativo entre los 16 y 18, como así también a partir de los 65. Para los militares, policías y presos también es optativo.

El poder legislativo es unicameral con 137 asambleístas que se elijen y terminan todos juntos, es decir la renovación de sus miembros es total.

De las tres fuerzas mayoritarias que se enfrentan el domingo la segunda que estimo surgirá de la primera vuelta electoral será la alianza SUMA-CREO (Lista 21-23) con Guillermo Lasso como candidato presidencial.

Su potencial es el deseo de cambio de muchos ecuatorianos. Su debilidad es haber sido Ministro de Economía de un mal gobierno que dolarizó la moneda, además de ser dueño de un Banco y pertenecer a sectores liberales que históricamente perjudicaron a los sectores populares.

Es probable que obtenga un 25 % de los votos o algo más.

La tercera fuerza será la candidata del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri única mujer candidata a Presidente.

Habría recuperado votos en la última etapa de la campaña. En contra podría decirse que representa los sectores más oligárquicos de la zona marítima de Ecuador, país que presenta un fuerte regionalismo con características muy distintas en cada una de las regiones, haciendo difícil un liderazgo general.

Es posible que esta fuerza alcance los 20 puntos.

La población indígena representa el 7 % del electorado. El total de la población son 14 millones de habitantes.

Se abre un nuevo interrogante: es probable que siendo este el resultado el próximo domingo (aproximadamente 30% para Alianza País, 25% para SUMA-CREO y 20% PSC), en la segunda vuelta Guillermo Lasso pueda ganar y desplazar el proyecto vigente desde hace 10 años encabezado por Correa.

No me parecería fácil lo que siga ya que los vientos de cambio en general se manifiestan repudiando la corrupción lo cual es correcto que pase, pero la oferta electoral parece poco conveniente para una etapa de crisis económica a partir del bajo precio del petróleo.

Creo, y puedo equivocarme, que la crisis es moral, es de valores, provoca insatisfacción y enojo.

La respuesta es votar lo que se cree es un cambio, que lleva a votar más en contra que a favor.

Puede no estar bien, pero la gente tampoco tiene demasiadas alternativas.

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